EL PERGAMINO
El nombre le viene de Pérgamo, ciudad de Asia Menor, fundada por Filetero en el 238 a.C. Según el autor latino Plinio, el rey Atalo I fundó la biblioteca que alcanzó su apogeo con el rey Eumenes II (197-158 a.C.), llegando a tener 200.000 volúmenes. Esta biblioteca competía con la de Alejandría, por lo que, según la tradición, el rey egipcio Ptolomeo Filadelfo dejó de suministrar papiro a la ciudad de Pérgamo, ante lo cual se desarrolló y perfeccionó en ella la fabricación de este soporte de escritura que terminó por sustituir al papiro.
El primer testimonio de uso de pergamino es, con todo, antiquísimo: data del 2700-2500 a.C., durante la IV dinastía egipcia. Según Herodoto y Ctesias era muy usado entre los persas; el pergamino más antiguo conservado es, sin embargo, del siglo II a.C., contiene un texto griego y procede de Dura Europos. Entre los griegos recibía el nombre de dipthéra y entre los latinos el de membrana, nombre con el que era conocido mayoritariamente durante toda la Edad Media, así como el de charta membranacea.
La denominación de pergamino arranca de la expresión membrana pergamenea usada por primera vez en el edicto de Diocleciano del 301 d.C., conocido como Edictum de pretiis rerum venalium; el término pergamenum fue usado por San Jerónimo (330-420). El pergamino fue el soporte por excelencia a partir de los siglos III y IV, hasta la introducción del papel por los árabes en Europa a finales del siglo VIII. Después de la difusión de éste, siguió siendo el material preferido para los códices miniados o iluminados durante mucho tiempo.
(BREVE HISTORIA DE LA ESCRITURA: SOPORTES, MATERIALES, TÉCNICAS Isabel VELÁZQUEZ)
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